Pandaleak y Salmoneras, el lado oscuro de la Ong internacional WWF

WWFHuismann no pone en duda la sinceridad de los empleados de la ONG, y reconoce que el trabajo de terreno puede ser respetable[1]. Constata simplemente que las altos cabecillas del WWF negocian con grandes sociedades multinacionales y las cuestionan poco y nada a tal punto que encubren y favorecen el desarrollo de prà¡cticas inaceptables. Analiza la relacià³n con Coca Cola, los lazos con los defensores del apartheid, con Monsanto y los grandes productores de aceite de palma y de soja.

Huismann confronta las intenciones manifestadas por el WWF con las realidades del terreno. Todas las investigaciones de terreno llevadas a cabo por W.Huismann demuestran que las empresas relacionadas a WWF no respetan sus compromisos, a pesar de ser limitados. Frente a esas observaciones alarmantes, el WWF asegura que luchan contra la deforestacià³n, la destruccià³n de los suelos y la proteccià³n de los recursos de agua. Pero sacrifican a las comunidades indà­genas y campesinas y el WWF sostiene esta polà­tica, a pesar de sus compromisos en favor de los derechos de los pueblos indà­genas[2].

Lejos de contribuir a la proteccià³n de la naturaleza y de las poblaciones que la habitan, segàºn W. Huimann, el WWF encubre las infamias y las escandalosas prà¡cticas de las sociedades que la financian. Aàºn peor, permite de esta manera que estas multinacionales extiendan sus actividades destructoras, como en Indonesia, en Chile o en Argentina.

 El WWF y Marine Harvest, el rey del salmà³n

La empresa noruega Marine Harvest genera cerca del cuarto de la produccià³n mundial de salmà³n de piscifactorà­a (mà¡s de 400.000 ton. en el 2014). El conjunto de las empresas noruegas controlan el 90% de esta produccià³n y John Fredriksen, dueà±o de Marine Harvest, es considerado como el rey del salmà³n. Su empresa produce salmà³n en Noruega, Escocia y en Chile y lo procesa en varios paà­ses de Europa y de Asia. Con 10 mil empleados en 23 paà­ses, es la empresa là­der de la llamada “revolucià³n azul”. En 2008, el WWF firmà³ un convenio de asociacià³n con Marine Harvest para promover la acuicultura sustentable siguiendo los conductos de la certificacià³n ASC (Aquaculture Stewardship Council), concebida bajo la égida del WWF y estrenada oficialmente en 2009.

Ese mismo aà±o, Chile enfrentà³ un desastre en sus salmoneras, el virus ISA (Anemia Infecciosa del Salmà³n), aparecià³ en 2007, afectà³ gran parte de los criaderos provocando la muerte de millones de salmones. Esta crisis puso al descubierto las prà¡cticas de las empresas acuà­colas de Chile. En Noruega, Marine Harvest debe someterse a controles y cada aà±o las concesiones pueden ser retiradas (por el Estado); la utilizacià³n de los antibià³ticos es reducida o ausente, la densidad de los criaderos es netamente inferior que en Chile. El resultado es que en Noruega, la epidemia logrà³ ser controlada a diferencia de lo que ocurrià³ en Chile[3]. El ISA no es la àºnica enfermedad. De 478 criaderos, 420 està¡n infestados de piojos de mar y los salmones son afectados por una veintena de enfermedades. El uso de antibià³ticos esta fuera de control, o sea 800 veces mà¡s elevado que en Noruega y hasta 36 mil veces segàºn un bià³logo chileno[4].

El medio ambiente marino està¡ siendo sacrificado, los fondos marinos debajo las jaulas està¡n en estado de anoxia, los salmones que se han escapado de las jaulas han modificado la genética de las especies locales y asà­ también la biodiversidad existente. Los recursos que antiguamente daban de vivir a los pescadores han sido destruidos, por lo que esta alternativa ya no existe para los trabajadores de los criaderos y factorà­as de procesamiento que se encuentran desempleados y sin ingresos.

La pesca chilena se ha vuelto dependiente de las industrias del salmà³n a quienes abastece de pescado para alimento y harina: “ Nosotros somos solo esclavos de las multinacionales, ya no quedan pescadores independientes en Chile” declara un patrà³n y también pescador a Wilfred Huismann.

El gobierno ha favorecido una verdadera mafia del salmà³n sin control. Los dirigentes de la empresa Marina Harvest reconocen sus errores frente a esta catà¡strofe, pero ellos lo han organizado como un gancho para las ganancias y asà­ no han respetado en nada las reglas impuestas en Noruega. A pesar de las evidentes responsabilidades, en 2011 el WWF firmà³ un acuerdo de asociacià³n con esta empresa a tà­tulo de futuros progresos. El WWF acaba de recibir en noviembre 2014 importantes subvenciones de empresas chilenas para acompaà±ar el “enverdecimiento” de la acuicultura y su certificacià³n ASC.

Para la ONG Ecoceanos, esta asociacià³n es el anuncio de una catà¡strofe y de la extensià³n de las zonas de criaderos[5]. Como hay una clara ausencia de leyes vinculantes fijadas y controladas por el Estado, las empresas harà¡n lo que se les dé la gana buscando, quizà¡s, evitar la catà¡strofe de sus nueva expansià³n.

No serà¡ el WWF quien las denuncie en caso de que sigan deteriorando el medioambiente mientras sigan comprometidas por un financiamiento econà³mico. De hecho, el WWF da el aval calificando las empresas de verde, siendo éstas desconsideradas por su comportamiento y su desprecio por el medioambiente y los derechos sociales.

Dentro del WWF internacional, pero de manera privada y confidencial, estos acuerdos son calificados como vergonzosos por parte de ciertos responsables.

La investigacià³n no tiene que ver con la pesca o con el sistema de certificacià³n Marine Stewarship Council (MSC), el primer sello de calidad promulgado en 1995 por el WWF y Unilever. Ese sello certifica las pesquerà­as sostenibles, sin embargo esas pesquerà­as ya tienen un seguimiento por los servicios cientà­ficos por lo que el sello sirve de apoyo a las pesquerà­as que està¡n bien administradas. Algunos hablan de extorsià³n puesto que es muy costoso pagar una certificacià³n cada vez mà¡s exigida debido a la gran propaganda. Walmart sostiene esa polà­tica y Carrefour acaba de adherir en Francia. La fundacià³n Walmart financia el WWF para promover ese sello.

Las organizaciones de pescadores artesanales se han opuesto fuertemente a ese tipo de certificacià³n durante el encuentro de Bangkok en 2008. Investigadores han concluido que esta certificacià³n refuerza las là³gicas de privatizacià³n: “La certificacià³n y el etiquetado ecolà³gico privatiza la administracià³n de las pescas de varias maneras (), a través de la creacià³n de nuevas formas de derechos exclusivos y de privilegios y esto, en situaciones de gestià³n comàºn ya complicadas por derechos de accesos y propiedad”[6]. Esta certificacià³n pone los pescadores artesanales en las manos de los grandes distribuidores que controlan el acceso al mercado.

 El medioambiente y los negocios en contra de los derechos humanos.

“ En el caso que me pudiera reencarnar, me gustarà­a revivir bajo la forma de un virus mortal, y asà­ contribuir a resolver el problema de la superpoblacià³n”. Esto es lo que declarà³ el Prà­ncipe Philip, Duque de Edimburgo en una entrevista en 1988. él era en ese momento presidente del WWF ya que lo fue de 1981 a 1996. También era uno de sus fundadores en 1961.

Tales declaraciones no son un epifenà³meno para el WWF, si no que atestigua la existencia de una corriente bastante reaccionaria situada en el nivel mà¡s alto de la organizacià³n y asà­ se explica las decisiones de la organizacià³n. El WWF alimenta estrechas relaciones con las grandes sociedades multinacionales en varios dominios: la pesca, acuicultura, el aceite de palma, la soja, los bosques, etc.

El WWF se ha hecho especialista en el desarrollo de dià¡logos y mesas redondas con grandes empresas, incluyendo aquellas que està¡n dentro de las mà¡s criticadas por su desprecio al medioambiente. De este modo, el WWF no duda en colaborar con Monsanto, pero este mercantilismo reivindicado en nombre del mejoramiento de las prà¡cticas de esas poderosas sociedades, llega incluso a colaborar con grupos y hombres que son el pilar de los regà­menes mà¡s reaccionarios y dictatoriales.

El ejemplo mà¡s significativo analizado por W.Huismann es el de José Martinez de Hoz. él fue fundador de la Fundacià³n Vida Silvestre (FVSA), socio del WWF en Argentina. Es bastante influyente en el WWF internacional como miembro del club 1001, club cerrado de 1001 miembros de los cuales incluye la elite de las multinacionales y las cabecillas coronadas de Europa que financian el WWF. También fue parte del gobierno de Videla, como ministro de economà­a, y ha sido desde aquella época condenado por crà­menes de lesa humanidad. Ademà¡s participà³ a la promocià³n de la soja en Argentina y al desarrollo de los cultivos OGM.

El otro gran socio que tuvo WWF es Hector Laurence, presidente de FVSA de 1998 al 2008, y representante de dos filiales de Dupont en Argentina, promotor de la soja OGM.

La presencia de tales personajes en la dirigencia del WWF no es accidental. Esta es la manifestacià³n de los estrechos lazos establecidos por el WWF desde su creacià³n en 1961, con los sectores mà¡s reaccionarios, socios de los fundadores.

En Sudà¡frica, el WWF nacià³ dentro de los sectores defensores del apartheid. El primer presidente del WWF fue el Principe Bernhard de los Paà­ses Bajos, conocido por su pasado nazi y sus lazos con las industrias armamentistas. Las acusaciones de corrupcià³n lo empujaron a dejar la presidencia del WWF y fue remplazado por el Principe Philip

A pesar de esas infamias, que representan apenas una muestra de todas las que han sido reveladas por la investigacià³n de Wilfried Huismann, el WWF sigue siendo la mejor marca medioambiental para llevar a cabo el “enverdecimiento” a buen precio, y lo sabe vender.

Alain Le Sann —————————————————————————————

[1]   Podemos mencionar en particular el notable trabajo realizado, hace varios aà±os, por los responsables del WWF Francia, encargado de Oceanos, con su proyecto UEGC (Unidad de Explotacià³n y gestiones concertadas) Para una pesca sostenible en Francia y en Europa! 2007, 180 p.

[2] http://www.survivalfrance.org/actu/10459. Los Pigmeos apelan el WWF a detener el financiamiento de los abusos cometidos en nombre de la conservacià³n. Comunicado de prensa, 25 noviembre 2014.

[3] . Esta constatacià³n de mejores practicas en Noruega no se libra totalmente, de la acuicultura del salmon, que sigue siendo muy criticada en varios planes.

[4] Global Magazine, Chili, l’or rose en chute libre et Fundacion Pumalin, Salmonicultura en Chile : La Agonia, Diciembre 2012, 44 p

[5]  Comunicacià³n personal.

[6] Paul Foley, Bonnie McCay, Certifying the commons : eco-certification, privatization and collective action, Ecology and Society, vol 19, No 2, 2014 « 

ECOCEANOS

 

Ce contenu a été publié dans Environnement. Vous pouvez le mettre en favoris avec ce permalien.

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée.